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¿Seguro Que Tienes la Razón?

liderazgo Mar 13, 2021

"Nadie es tan inteligente como para tener la razón el 100% de las veces, pero tampoco nadie es tan inteligente como para estar equivocado todo el tiempo".

Muchos de los problemas que enfrenta el mundo, nuestra sociedad, organizaciones y familias se solucionarían o, al menos, disminuirían, si aceptáramos esa realidad.

La certeza de que estamos en lo correcto y tenemos la solución "infalible" a los problemas que necesitamos resolver y, luego, imponer esa solución por la fuerza es la fuente de muchas de las grandes equivocaciones e injusticias de la historia de la humanidad.

Por supuesto, la solución no es lo contrario de la certeza, es decir, la vacilación e indecisión. No tomar una decisión suele ser igual de malo, o peor, que decidir algo que no es perfecto.

Por lo tanto, si queremos ser líderes efectivos, tenemos que caminar por una línea muy delgada entre la convicción de nuestras ideas y la humildad para aceptar que no somos infalibles.

Tenemos que reconocer, además, que mucho más importante que la habilidad de cada individuo para resolver problemas es la capacidad colectiva, de un equipo u organización. Como decía Ray Kroc, "ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos".

Aumentamos muy significativamente nuestra efectividad y liderazgo cuando enfrentamos los problemas de forma colaborativa, damos espacio para perspectivas distintas, exploramos genuinamente los méritos de cada idea, por muy descabellada que parezca o poco desarrollada que esté e instalamos los mecanismos que nos permitan reconocer rápidamente si la solución que implementamos está funcionando como esperamos o si necesitamos realizar ajustes y refinarla.

Esto es especialmente importante para los problemas adaptativos, donde no hay una solución técnica conocida y claramente superior, como la gran mayoría de los problemas donde hay otras personas involucradas o donde necesitamos innovar para generar resultados muy distintos a los tradicionales.

En esas situaciones, a menudo, atreverse a hacer exactamente lo contrario a lo que hace la mayoría suele ser mucho más efectivo que seguir la corriente de lo que parece más adecuado y seguro.